Un informe de la UAS analiza de 2012 a 2025 una serie de indicadores económicos clave del sistema de salud argentino.
La Unión Argentina de Salud (UAS) presenta una actualización de los principales indicadores económicos del sistema de salud argentino, analizando la evolución comparada de costos e ingresos desde la entrada en vigencia de la Ley 26.682 (2012), el inicio de la pandemia de COVID-19 (2020) y su comportamiento hasta diciembre de 2025.
El análisis evidencia una brecha creciente entre los costos reales del sistema sanitario y los ingresos regulados. Durante los últimos seis años, la cuota promedio de la medicina prepaga evolucionó 10,4% por debajo del IPC general, en un contexto marcado por pandemia, controles de precios y mayor regulación. Esta dinámica contrasta con el comportamiento histórico de los costos de la salud, que crecen sistemáticamente entre 35% y 50% por encima de la inflación general, impulsados por factores estructurales como el envejecimiento poblacional, el aumento de enfermedades crónicas y la incorporación continua de nuevas tecnologías médicas.
La divergencia se profundiza en el análisis de largo plazo. Entre 2012 y 2025, la cuota promedio de la medicina prepaga quedó 22,6% por debajo del IPC y 76,9% por debajo del PMO, según estimaciones de Prosanity / IPEGSA. Esta diferencia refleja un desalineamiento persistente entre la evolución de los costos sanitarios y los ingresos del sistema. Esta brecha también afecta a los salarios del sector, ya que los aportes y contribuciones son parte del financiamiento de las obras sociales.
El problema adquiere mayor relevancia social al considerar que el sistema de salud privado —que incluye obras sociales nacionales y provinciales, empresas de medicina prepaga, PAMI y regímenes especiales— brinda cobertura a aproximadamente el 70% de la población argentina.
A las tendencias globales que presionan los costos se suman factores propios del contexto local: un marco normativo fragmentado, creciente judicialización en distintos fueros, superposición regulatoria, alta carga burocrática y una presión tributaria elevada. En particular, los impuestos absorben entre el 48% y el 52% de los ingresos de profesionales y trabajadores del sector, mientras que las entidades prestadoras enfrentan el impacto del IVA como costo directo y de Ingresos Brutos con alícuotas provinciales que oscilan entre el 2% y el 9%.
La evidencia presentada confirma la existencia de un desequilibrio estructural entre los costos del sistema de salud y sus ingresos regulados. Frente a este escenario, la Unión Argentina de Salud reafirma la necesidad de promover instancias de diálogo institucional que permitan avanzar hacia soluciones sostenibles, garantizando la continuidad, calidad y accesibilidad de las prestaciones para millones de argentinos.
Buenos Aires, enero de 2026.